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Los medios masivos y miles de internautas hablan del
"mejor trasero del mundo" refiriéndose a Keyra Agustina,
la misteriosa niña-mujer argentina que envió fotos suyas
a un portal web y causó una revolución. Las revistas le
ofrecen contratos, sus fans quieren conocerla, pero a
todos ellos "Keyra" les da la espalda.
Por Billy Castellanos.
Le dicen la diosa Keyra. Tiene fanáticos en el mundo de
los foros web anglosajones como Ramdom Guy, que confiesa
no haber visto un trasero tan perfecto en su vida. O
Slayer, convencido de que el suyo es uno de los mejores
vídeos eróticos que ha visto. "¡Es un trasero
perfecto!", grita con auténtico entusiasmo escrito. Para
no quedarnos en el anonimato de internet, imprimimos
algunas fotos en blanco y negro y, grabadora en mano,
invocamos la opinión de nuestro colega Luis Arriola: "Es
un señor culo".
"Si lo complementamos con la cara, le pongo un ocho
sobre diez. Si solo le vemos los glúteos, un diez
redondo", dice otro compañero cercano. "¿Será verdadero
o falso...?", duda un cronista de espectáculos. "No
pues, esta vaina no es natural, es muy perfecto. Mira,
es casi una manzana". "Qué bestia", sentencia otro
colega, que después me telefonea pidiendo que no revele
su nombre.
Esta es una versión a escala del debate cibernético en
torno a la identidad de la última obsesión sexual de
Argentina, y, literalmente, medio mundo: el llamado
"Mejor trasero del mundo", un par de redondas,
compactas, impresionantes masas de carne posterior que
solo se sabe pertenecen a una joven que se presenta a sí
misma como Keyra Agustina.
Jamón jamón
Es ridículo. El calendario Maxim de 2006 se presenta
como "13 Grandes Éxitos. Las chicas más calientes de
Argentina". Desfilan, por diciembre, Emilia Attias; por
enero, Pamela David; febrero Pía Slapka… (siéntase mal
si no las conoce); hasta que en abril aparece otra vez
Keyra. De espaldas, sin rostro. "Una mujer llamada
Keyra. Un océano de incertidumbre detrás y un ratón por
delante", dice la poco feliz reseña.
Quizá sea por la controversia que causó Maxim-Argentina
en junio de 2005. Se destinó un despliegue de nueve
páginas a una mujer que sería la verdadera "Keyra",
identificada como Mirna Lavagna, "hija ilegítima de un
diplomático argentino radicado en Guatemala". El rostro
de la modelo nunca se vio del todo. Muy pronto, desde
internet llegaron voces que echaban por tierra la
"primicia" de Maxim. La verdadera Keyra no hubiera
aceptado ser fotografiada por Maxim, pues ha rechazado
ofertas de Playboy y Penthouse, y al menos tendría que
haber dado la cara. ¿Una revista para hombres con 17
ediciones en el mundo jugándosela por una desconocida?
Revisando fuentes, varias cosas están claras. A fines de
2004 o inicios de 2005, "Keyra Agustina" envió al portal
Supertangas.com varias fotos que ella misma se habría
tomado. Las fotos la muestran del cuello para abajo,
vistiendo diminuta lencería. El foco en todas las tomas
está en su derrière. Con extraordinaria funcionalidad
democrática, la popularidad de Supertangas se disparó.
Adiós Jennifer López. Todos se preguntaban por la chica
de "el trasero divino", "las nalgas de oro", por "el
nuevo tesoro argentino".
Globos del cielo
¿Qué lo hace tan perfecto? Quizá todo sea producto de un
repase quirúrgico. De todas formas, es conocida la
predilección del hombre latino por las posaderas
femeninas en lugar del busto, paraíso de las fantasías
de otras tierras. Pasamos a consultar al maestro Julio
Diez, ojo avizor tras el despliegue gráfico de El
Popular: "Si te pones a pensar en qué mira el hombre
primero, si trasero, busto o piernas... tienes que el
culo vende".
Tomadas con una webcam, las fotos saltaron de una página
a otra por toda la net, siempre ocultando el rostro de
Keyra, para quien todo había comenzado "por una
apuesta", según se lee en la entrevista de Supertangas,
de alguna manera la fuente más confiable. Al fondo,
siempre una pared blanca y lo que parece la puerta de un
ropero también blanco (¿su cuarto?). Ha dicho que
siempre quiso que no pasara de un juego, que su familia
jamás se enterara. Poco después, se animó y empezó a
enviar vídeos a Supertangas, grabados por ella misma (se
supone, ya que la webcam no se mueve y la edición es
torpe). Después de tres entregas puntuales se borró del
mapa.
Un amigo suyo, enterado del éxito del material, la
traicionó y distribuyó fotos en las que se le ve el
rostro. Resultaba que Keyra también era asidua del Foro
Argentino de Amateurs, donde volvía a agitar
imaginaciones con las fotos de su trasero. Usaba el
seudónimo de "Agüs", y tal parece que su amigo no
resistió la tentación de revelar su secreto.
Noticia redonda
Quiero preguntar qué reminiscencias, además del gusto
obvio, puede traer al varón el contacto visual y táctil
con los glúteos de una mujer. Hay amplia bibliografía
sobre el gusto por los pechos: sería una fijación que
tiene su origen en un insuficiente contacto maternal.
Pero Jorge Bruce, psiconalista riguroso, me contesta al
teléfono que no le interesa el tema en absoluto. Hasta
pronto.
En fin. Solo notiblog.com.ar se ha aventurado con datos
más verosímiles sobre la identidad de Keyra Agustina o
sencillamente Agüs. Su nombre real sería Julieta Machado
o Julieta Córdova. Tendría 19 años, viviría en Laferrere,
Gran Buenos Aires, y se trataría nada menos que de una
Licenciada en Sistemas de la Universidad de Morón. De
ahí su destreza virtual.
Esto sin embargo no deja tranquilos a los de foros más
amplios de discusión como Wikipedia. En la poderosa
enciclopedia virtual, se discute si retirar o no el
perfil que aparece sobre ella. "Bórrenla", exige la
usuaria NomiARG con argumentos de peso: "(Su vida) no es
contenido enciclopédico. No es una modelo, sus fotos
fueron robadas de su PC, no quiere ser famosa. (…)
Espero que puedan entender que 90% de la información
(sobre ella) es falsa". La réplica se sabe que fue
colocada por un tal Ashiro: "(Keyra) ha tenido un
impacto claro en la sociedad ya que tiene numerosas
referencias en la cultura popular, la internet, la
televisión y las revistas". Por ahora, Keyra se queda en
Wikipedia.
Ella misma tuvo su cuota de descargo desde
Supertangas.com: "Tal vez muchas chicas quisieran estar
en mi lugar pero, la verdad, no tenía planeado que todo
esto pasara, se me fue de las manos. Muchas veces me
siento halagada, ¿a quién no le gusta que le digan cosas
bonitas? Pero también me asusta, sobre todo porque no lo
busqué, no me interesan la fama ni el dinero, solo
quisiera volver a ser anónima y poder estar tranquila".
Aunque, claro, quizá esta entrevista sea tan real como
lo es su nombre.
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